Dubái, Emiratos Árabes Unidos / Teherán, Irán, 13 de marzo de 2026 (AP) — Una potente explosión estremeció este viernes una zona céntrica de Teherán donde miles de personas participaban en la manifestación anual del Día de Al Quds (Día de Jerusalén), organizada por el gobierno iraní en apoyo a Palestina y en demanda de la desaparición de Israel. El incidente ocurrió poco después de que Israel advirtiera públicamente que atacaría esa área específica del centro de la capital.
La explosión, reportada por la televisión estatal iraní y medios internacionales, se registró en las inmediaciones de la plaza Ferdowsi o la plaza Enghelab, donde se congregaban manifestantes que coreaban consignas como “muerte a Israel” y “muerte a Estados Unidos”. Altos funcionarios del régimen, incluido el presidente Masoud Pezeshkian y figuras como el secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional Ali Larijani, asistieron abiertamente al evento, desafiando las amenazas previas.
Inicialmente no se reportaron víctimas, pero actualizaciones posteriores de agencias como IRNA y Al Jazeera confirmaron al menos una persona fallecida —una mujer participante en la marcha— y posibles heridos, atribuidos a un bombardeo israelí o conjunto con Estados Unidos. La televisión pública iraní mostró columnas de humo elevándose cerca de la multitud, mientras los asistentes respondían con gritos de “Alá es grande” y continuaban la manifestación en señal de desafío.
El hecho subraya la determinación inquebrantable de ambos bandos casi dos semanas después del inicio de la guerra entre Irán, Israel y Estados Unidos —bajo la operación Epic Fury—, que ha sacudido la economía global con el cierre de facto del estrecho de Ormuz por parte de Teherán. Por esta vía transita aproximadamente una quinta parte del petróleo mundial comercializado, lo que ha disparado los precios y generado temores de una crisis energética similar a la de los años 70.
Irán ha mantenido ataques masivos con misiles y drones contra Israel y estados del Golfo, mientras aviones de guerra estadounidenses e israelíes bombardean objetivos militares, nucleares e infraestructuras en todo el territorio iraní. Paralelamente, la crisis humanitaria en Líbano se agrava con cerca de 800 muertos y 850.000 desplazados debido a las ofensivas israelíes contra Hezbolá, grupo respaldado por Irán. Las autoridades israelíes han advertido que no habrá tregua en esa frontera norte.
En respuesta a la escalada, un funcionario estadounidense confirmó a Associated Press que aproximadamente 2.500 infantes de marina (Marines), junto con al menos un buque de asalto anfibio —posiblemente parte de la 31ª Unidad Expedicionaria de Marines procedente del Indo-Pacífico—, se dirigen hacia Oriente Medio. Este despliegue refuerza la presencia estadounidense en la región, que ya supera los 50.000 efectivos, y busca contrarrestar los bloqueos iraníes en el estrecho de Ormuz y proteger rutas marítimas clave.
La manifestación del Día de Al Quds, instituida en 1979 por el ayatolá Ruhollah Jomeiní y celebrada el último viernes de Ramadán, se convirtió este año en un acto de resistencia simbólica ante los bombardeos continuos. A pesar de las explosiones y el humo, miles permanecieron en las calles, ondeando banderas iraníes y palestinas, quemando efigies enemigas y reafirmando su apoyo a la causa palestina.
La guerra, que estalló a finales de febrero con ataques conjuntos de EE.UU. e Israel —incluyendo la muerte del anterior líder supremo Ali Khamenei—, no muestra señales de desescalada. Analistas advierten que el cierre del estrecho y los refuerzos militares podrían prolongar el conflicto, con graves repercusiones en los mercados energéticos y la estabilidad regional.